Dolor... rabia... impotencia... y ahora, cuando necesitas esa compañía, esa paz que te dan los demás para que sientas que no estas sólo, no está...
La rabia se apodera de ti como si fueras la mala de la historia, el dolor hace una huella indestructible en ti que no se irá en siglos y, lo peor, lo poco que hacía que creyeras en ti se va esfumando poco a poco como si fuera humo...
Te miras en el espejo recordando lo bueno, lo malo; sabiendo lo que debes hacer, pero a la vez puedes reconocer la tristeza de tu reflejo, el dolor que hay en tus ojos... Y entonces te das cuenta de que por mucho que te esfuerces caerás... caerás como siempre lo has hecho, caerás por no sentir ese gran penar que se va haciendo contigo...
Ahora sólo necesitas esa pequeña voluntad, ese pequeño empujón para aunque sea poder seguir sonriendo y, por lo menos, aguantar todas esas preguntas y suposiciones que harán hundirte más...
¿Dónde están todas esas buenas personas de la televisión, de las series, de las películas, de los dibujos? ¿dónde se encuentra la verdad, el valor, el amor?
¿Dónde reside la fuerza para salir adelante? ... ... Ahora mismo... sé que la hay, por supuesto que la hay... pero... no se donde.
domingo, 14 de noviembre de 2010
viernes, 8 de octubre de 2010
Tormenta
Cuando duele tanto el corazón...
Cuando arde de odio por la vida...
Cuando no tienes escapatoria y no sabes qué hacer ni dónde ir...
Entonces, ¿qué?
Sueñas con un día en el cual no hayan problemas graves, como quien dice, gordos. Esperas el día que te encuentres bien, alegre, animado... y no está; no aparece.
Te dicen que esperes, que llegará; "todo se soluciona".
Si fuera así... ¿no estaría ya mejor? Días y días, meses y meses... casi años. Parece que todo mejora pero vuelve a lo mismo como una ruleta en la que siempre toca lo malo.
Sonríes dándote ánimos pues no hay nadie que te los de o que, por lo menos, te los sepa dar tan bien como uno mismo... y todo parece cambiar, mejora, mejora y vuelve a caer.
No hay lágrimas para derramar, no hay melodía que apague la rabia de sentir un encerramiento que no es físico, no hay nada que alivie un dolor de garganta por no poder hablar.
Las horas pasan.
Mientras todo el mundo sale para mí la calle se silencia.
No habrá luz en mi camino, no la habrá nunca pues no debe ser así, pero, lo mejor, es que sigo siendo optimista...
Cuando arde de odio por la vida...
Cuando no tienes escapatoria y no sabes qué hacer ni dónde ir...
Entonces, ¿qué?
Sueñas con un día en el cual no hayan problemas graves, como quien dice, gordos. Esperas el día que te encuentres bien, alegre, animado... y no está; no aparece.
Te dicen que esperes, que llegará; "todo se soluciona".
Si fuera así... ¿no estaría ya mejor? Días y días, meses y meses... casi años. Parece que todo mejora pero vuelve a lo mismo como una ruleta en la que siempre toca lo malo.
Sonríes dándote ánimos pues no hay nadie que te los de o que, por lo menos, te los sepa dar tan bien como uno mismo... y todo parece cambiar, mejora, mejora y vuelve a caer.
No hay lágrimas para derramar, no hay melodía que apague la rabia de sentir un encerramiento que no es físico, no hay nada que alivie un dolor de garganta por no poder hablar.
Las horas pasan.
Mientras todo el mundo sale para mí la calle se silencia.
No habrá luz en mi camino, no la habrá nunca pues no debe ser así, pero, lo mejor, es que sigo siendo optimista...
viernes, 10 de septiembre de 2010
El Tiempo Curará... ... ...
Escúchame,
Sabes que me gustaría decirte que todo irá bien
Pero tienes que entender que lo vuestro se acabó,
Que terminó.
Olvídale,
Por mucho que te duela tienes que ponerte en pie
El no se merece ni tu llanto ni tu dolor
Compréndelo.
Confía en mí lo último que yo querría seria verte sufrir
Déjale que siga su camino con otro amor,
Será mejor.
Deja de sufrir,
Debes retirarte la partida para ti llego a su fin
Se que lo apostaste todo pero te tocó perder
Olvídale
Tienes tanto que ofrecer a alguien mejor
No te empeñes en seguir un viejo amor
Se que hay mil recuerdos en tu corazón
pero llego el momento de decir adiós.
No vuelvas la vista atrás
No pienses mas en el
Eso solo hará que sufras más
Es muy duro renunciar a tanto junto a el
Pero el tiempo curará tu corazón
Pero el tiempo curará tu corazón.
Tienes tanto que ofrecer a alguien mejor
No te empeñes en seguir un viejo amor
Se que hay mil recuerdos en tu corazón
Pero hoy llego el momento de decir adiós.
No vuelvas la vista atrás
No pienses mas en él
Eso solo hará que sufras más
Es muy duro renunciar a tanto junto a él
Pero el tiempo curara tu corazón.
No vuelvas la vista atrás no pienses más en él
Eso solo hará que sufras más
Es muy duro renunciar a tanto junto a él
Pero el tiempo curara tu corazón
Pero el tiempo curara tu corazón
Pero el tiempo curara...
....tu corazón
Sabes que me gustaría decirte que todo irá bien
Pero tienes que entender que lo vuestro se acabó,
Que terminó.
Olvídale,
Por mucho que te duela tienes que ponerte en pie
El no se merece ni tu llanto ni tu dolor
Compréndelo.
Confía en mí lo último que yo querría seria verte sufrir
Déjale que siga su camino con otro amor,
Será mejor.
Deja de sufrir,
Debes retirarte la partida para ti llego a su fin
Se que lo apostaste todo pero te tocó perder
Olvídale
Tienes tanto que ofrecer a alguien mejor
No te empeñes en seguir un viejo amor
Se que hay mil recuerdos en tu corazón
pero llego el momento de decir adiós.
No vuelvas la vista atrás
No pienses mas en el
Eso solo hará que sufras más
Es muy duro renunciar a tanto junto a el
Pero el tiempo curará tu corazón
Pero el tiempo curará tu corazón.
Tienes tanto que ofrecer a alguien mejor
No te empeñes en seguir un viejo amor
Se que hay mil recuerdos en tu corazón
Pero hoy llego el momento de decir adiós.
No vuelvas la vista atrás
No pienses mas en él
Eso solo hará que sufras más
Es muy duro renunciar a tanto junto a él
Pero el tiempo curara tu corazón.
No vuelvas la vista atrás no pienses más en él
Eso solo hará que sufras más
Es muy duro renunciar a tanto junto a él
Pero el tiempo curara tu corazón
Pero el tiempo curara tu corazón
Pero el tiempo curara...
....tu corazón
miércoles, 1 de septiembre de 2010
Vivir
Lágrima tras lágrima me encuentro aquí encerrada, no hay nada que calme mi dolor, ni siquiera un chiste; una canción.
Los días pasan y a mí me parece eterno; aquellos años felices, aquella dicha del ayer se va quedando poco a poco en un melancólico recuerdo...
Me ahogo en un mar de pesar, en una angustia atroz por no saber cómo salir de esto. No veo escapatoria, no sé si la habrá, no puedo creer que esto pueda terminar, y así, en esta intranquilidad, estoy sin poder dormir, sin poder comer, sin querer salir y sin querer vivir en un mundo, en el cual, la soledad no es mi mayor problema y lamento...
Los días pasan y a mí me parece eterno; aquellos años felices, aquella dicha del ayer se va quedando poco a poco en un melancólico recuerdo...
Me ahogo en un mar de pesar, en una angustia atroz por no saber cómo salir de esto. No veo escapatoria, no sé si la habrá, no puedo creer que esto pueda terminar, y así, en esta intranquilidad, estoy sin poder dormir, sin poder comer, sin querer salir y sin querer vivir en un mundo, en el cual, la soledad no es mi mayor problema y lamento...
viernes, 16 de julio de 2010
Hermoso verano
Entonces la joven dejó de llorar.
La noche era plácida y fresca. Los vehículos habían casi desaparecido por la tardía hora y lo único que se podía ver eran unos corredores y una familia de gatos en el muro que daba al mar.
La chica enjugó sus lágrimas y se acercó a la hermosa familia minina; ésta constaba de tres gatitos bebes y la madre. Eran tan tiernos... tan rematadamente bonitos...
Intentó acercarse lo más que pudo sin que huyeran, mas no lo logró; los pobres seguramente ya tenían miedo de la gente por culpa de varias personas malvadas.
Observó como se fueron, veloces, corriendo entre las rocas, bajando hacia la marisma.
La oscuridad se los comió y ya no pudo ver más allá. Suspiró con tristeza, tan sólo haber tocado a uno con suavidad, sin asustarles hubiera sido un pequeño alivio para su estrés, su agobio, su dolor, su pena... pero era tan difícil contactar con la naturaleza en plena ciudad, con tanta gente que les hace daño sólo por divertirse o que les alaba por afición y luego en realidad no les gusta.
Miró con cariño el mar, ese mar azul oscuro, casi negro como la noche, que reflejaba entre sus olas finas el puerto que estaba a lo lejos.
Era algo precioso ver todo aquello, la ciudad tranquila, el mar divirtiéndose con su oleaje, las aves volando hasta sus nidos para dormir, las estrellas que por una vez se veían brillantes... Todo menos los corazones de las personas que allí habitaban, el alma cruel de todos.
La joven rompió de nuevo en lágrimas sin poder quitarse de la mente que lo que necesitaba era desaparecer, irse a un lugar lejano, tan lejano, que nadie nunca más pudiera encontrarla.
Y aún así, esas personas se seguirían creyendo mejor que los demás, incluso por ser diferentes se creen por encima. Superficiales, todos superficiales, sin mente, sin cerebro, creyendo que lo que piensan está bien y los demás deben pensar así.
Nunca, jamás, existirá nadie que sea capaz de borrar sus lágrimas, de hacerla sonreír con sinceridad, que como esa familia de gatos haga que desaparezca en la oscuridad sin preocuparse en lo demás, en el mundo.
La noche era plácida y fresca. Los vehículos habían casi desaparecido por la tardía hora y lo único que se podía ver eran unos corredores y una familia de gatos en el muro que daba al mar.
La chica enjugó sus lágrimas y se acercó a la hermosa familia minina; ésta constaba de tres gatitos bebes y la madre. Eran tan tiernos... tan rematadamente bonitos...
Intentó acercarse lo más que pudo sin que huyeran, mas no lo logró; los pobres seguramente ya tenían miedo de la gente por culpa de varias personas malvadas.
Observó como se fueron, veloces, corriendo entre las rocas, bajando hacia la marisma.
La oscuridad se los comió y ya no pudo ver más allá. Suspiró con tristeza, tan sólo haber tocado a uno con suavidad, sin asustarles hubiera sido un pequeño alivio para su estrés, su agobio, su dolor, su pena... pero era tan difícil contactar con la naturaleza en plena ciudad, con tanta gente que les hace daño sólo por divertirse o que les alaba por afición y luego en realidad no les gusta.
Miró con cariño el mar, ese mar azul oscuro, casi negro como la noche, que reflejaba entre sus olas finas el puerto que estaba a lo lejos.
Era algo precioso ver todo aquello, la ciudad tranquila, el mar divirtiéndose con su oleaje, las aves volando hasta sus nidos para dormir, las estrellas que por una vez se veían brillantes... Todo menos los corazones de las personas que allí habitaban, el alma cruel de todos.
La joven rompió de nuevo en lágrimas sin poder quitarse de la mente que lo que necesitaba era desaparecer, irse a un lugar lejano, tan lejano, que nadie nunca más pudiera encontrarla.
Y aún así, esas personas se seguirían creyendo mejor que los demás, incluso por ser diferentes se creen por encima. Superficiales, todos superficiales, sin mente, sin cerebro, creyendo que lo que piensan está bien y los demás deben pensar así.
Nunca, jamás, existirá nadie que sea capaz de borrar sus lágrimas, de hacerla sonreír con sinceridad, que como esa familia de gatos haga que desaparezca en la oscuridad sin preocuparse en lo demás, en el mundo.
sábado, 19 de junio de 2010
Mi pequeña bola de cristal
Ésta es mi bola de cristal: pequeña, brillante, atrayente...
Es hermosa cuando la observas y tiene algo que embriaga los sentidos. Su interior brilla con el sol como si fuera a desaparecer de un momento a otro y su soporte tiene unos dibujos bordados en madera; dibujos que atraen a la vista, figuras que demuestran alegría.
Al darle la vuelta puedes ver como minúsculos trozos de brillantina plateada caen, como si fuera lluvia; una lluvia especial y hermosa.
En sus adentros todo sigue siendo alegre, hasta que un día se me rompió...
La pobre cayó, se resquebrajó y se rompió en cachitos, tan finos, que no fue fácil volver a pegarlos...
La volví a formar, arreglándola después de tantos años, sufriendo los dolores y angustias de la tierra por no estar dentro alejada de todo. Entonces, en el momento en el cual mejor estaba no me percaté de la pequeña rotura que todavía seguía teniendo y que no pude quitar, la oscuridad, en ese momento, aprovechó para colarse, para hacerse un hueco en mi pequeño santuario de felicidad y empezó a volverlo gris y triste.
Ahora, esa pequeña bola de cristal: bella, tranquila, feliz... se a transformado en un mundo real. En un sitio del cual no puedo escapar y toda la bondad y dulzura que se encontraba en su interior se fue fuera, lejos de allí.
Ya no puedo escapar de mi bola de cristal, ya no hay nada que me aleje de allí pero tampoco hay nada por lo que desee quedarme...
En este momento sólo quiero que vuelva a romperse, a hacerse mil añicos y poder escapar; aunque vuelva a doler por lo que la amo.
Pobrecita mi pequeña ciudad de lluvia.
Es hermosa cuando la observas y tiene algo que embriaga los sentidos. Su interior brilla con el sol como si fuera a desaparecer de un momento a otro y su soporte tiene unos dibujos bordados en madera; dibujos que atraen a la vista, figuras que demuestran alegría.
Al darle la vuelta puedes ver como minúsculos trozos de brillantina plateada caen, como si fuera lluvia; una lluvia especial y hermosa.
En sus adentros todo sigue siendo alegre, hasta que un día se me rompió...
La pobre cayó, se resquebrajó y se rompió en cachitos, tan finos, que no fue fácil volver a pegarlos...
La volví a formar, arreglándola después de tantos años, sufriendo los dolores y angustias de la tierra por no estar dentro alejada de todo. Entonces, en el momento en el cual mejor estaba no me percaté de la pequeña rotura que todavía seguía teniendo y que no pude quitar, la oscuridad, en ese momento, aprovechó para colarse, para hacerse un hueco en mi pequeño santuario de felicidad y empezó a volverlo gris y triste.
Ahora, esa pequeña bola de cristal: bella, tranquila, feliz... se a transformado en un mundo real. En un sitio del cual no puedo escapar y toda la bondad y dulzura que se encontraba en su interior se fue fuera, lejos de allí.
Ya no puedo escapar de mi bola de cristal, ya no hay nada que me aleje de allí pero tampoco hay nada por lo que desee quedarme...
En este momento sólo quiero que vuelva a romperse, a hacerse mil añicos y poder escapar; aunque vuelva a doler por lo que la amo.
Pobrecita mi pequeña ciudad de lluvia.
domingo, 30 de mayo de 2010
Adiós mis pequeños corazones
Y aún me arrancara el corazón del pecho seguiría recordando su rostro, viéndolo en cada cosa, en cada resquicio de mi habitación, en la calle...
Navego sin rumbo por un mar de dolor, la soledad me persigue y, la verdad, ya no tengo intención de esquivarla. Que me atrape si así lo quiere pues ya ni siquiera sentiré la angustia de volver mi cabeza y no ver a nadie.
Ven a mí soledad funesta, ven y hazme desear no existir; acaba con todo lo que deseo, ponle fin a esta sed de felicidad. No quiero volver a ver en mis ojos un brillo de esperanza, no deseo ver en mi las ganas de vivir ya que sería un absurdo vivir sin corazón, vivir sin aire, vivir sin ti.
Navego sin rumbo por un mar de dolor, la soledad me persigue y, la verdad, ya no tengo intención de esquivarla. Que me atrape si así lo quiere pues ya ni siquiera sentiré la angustia de volver mi cabeza y no ver a nadie.
Ven a mí soledad funesta, ven y hazme desear no existir; acaba con todo lo que deseo, ponle fin a esta sed de felicidad. No quiero volver a ver en mis ojos un brillo de esperanza, no deseo ver en mi las ganas de vivir ya que sería un absurdo vivir sin corazón, vivir sin aire, vivir sin ti.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)